Childhood

Desmayos en adolescentes: causas, síntomas y qué hacer

Guía clara para entender por qué se producen los desmayos en la adolescencia, cómo actuar en el momento y cómo prevenir nuevos episodios.

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Los desmayos, también llamados síncopes, son episodios breves en los que una persona pierde el conocimiento porque el cerebro no recibe suficiente sangre y oxígeno durante unos segundos. Aunque pueden asustar mucho, en la mayoría de los adolescentes suelen deberse a causas benignas y se resuelven sin consecuencias graves.

Este artículo explica, con lenguaje sencillo, por qué se producen, qué hacer si alguien se desmaya, cuándo es urgente ir al médico y cómo disminuir el riesgo de que vuelva a ocurrir.

1. ¿Qué es exactamente un desmayo?

Desde el punto de vista médico, el desmayo es una pérdida breve y repentina de la conciencia y del tono muscular (la fuerza que mantiene el cuerpo erguido), causada por una bajada momentánea del flujo sanguíneo al cerebro.[10] Casi siempre la persona se recupera de manera espontánea en menos de un minuto, aunque puede seguir mareada o cansada un rato.

  • Empieza de forma rápida: la persona puede notar mareo o visión borrosa y en segundos cae al suelo.
  • Dura poco tiempo: generalmente menos de 1–2 minutos.
  • Se recupera sola: al tumbarse, vuelve a llegar sangre al cerebro y la persona despierta.

El tipo más habitual en la adolescencia es el llamado síncope vasovagal o desmayo común, desencadenado por factores físicos o emocionales que provocan un descenso de la presión arterial y, a veces, del ritmo cardiaco.

2. ¿Por qué se desmayan tanto los adolescentes?

En la adolescencia el organismo está en pleno cambio: creces rápido, cambian las hormonas y con frecuencia se combinan horarios irregulares, poco sueño y a veces mala hidratación. Todo esto favorece que la presión arterial baje con más facilidad.

La mayoría de los episodios en jóvenes son no peligrosos y están relacionados con factores como:

  • Descenso brusco de la presión arterial.
  • Disminución del retorno de sangre al corazón (por estar de pie mucho rato, por ejemplo).
  • Cambios de posición muy rápidos (de estar tumbado a ponerse de pie).
  • Falta de líquidos o de sal, con caída del volumen de sangre.

2.1 Desmayo vasovagal o “desmayo común”

Es el tipo más frecuente en niños y adolescentes (más del 90% de los casos de síncope en la infancia se atribuyen a este mecanismo). Ocurre cuando el sistema nervioso autónomo —que regula automáticamente la presión y el pulso— responde de manera exagerada a un estímulo.

En lugar de aumentar la presión para mantener la circulación al cerebro, se produce:

  • Dilatación de los vasos sanguíneos (se agrandan) en lugar de contraerse.
  • Disminución del ritmo cardiaco en lugar de acelerarse.

Como resultado, la presión arterial baja, la sangre se acumula en las piernas y llega menos al cerebro: aparece mareo y, si la persona no se tumba, se desmaya.

2.2 Factores físicos que favorecen un desmayo

Algunas situaciones que pueden desencadenar un episodio en adolescentes son:

  • Deshidratación: no beber suficiente agua, sobre todo con calor o durante el ejercicio.
  • Estar de pie mucho tiempo sin moverse (colas largas, actos de pie, conciertos).
  • Levantarse de golpe después de estar sentado o acostado (bajada ortostática de la presión).
  • Ambientes calurosos o mal ventilados (aulas muy llenas, transporte abarrotado).
  • Duchas o baños muy calientes.
  • No comer durante muchas horas o saltarse comidas importantes como el desayuno.

2.3 Factores emocionales y respiratorios

Las emociones intensas también pueden influir en la regulación de la presión arterial y la respiración, provocando un desmayo.

  • Impacto emocional: miedo intenso, ver sangre, recibir una mala noticia, sufrir un dolor fuerte.
  • Estrés y ansiedad: en exámenes, procedimientos médicos o situaciones de mucha presión.
  • Hiperventilación: respirar demasiado rápido por nerviosismo reduce el CO₂ en sangre, altera el flujo cerebral y puede llevar al desmayo.

2.4 Causas menos frecuentes pero más serias

En un porcentaje pequeño de adolescentes, el desmayo puede ser la señal de un problema médico que requiere valoración especializada.[10]

Posible causaQué la caracteriza
Problemas del corazón (arritmias, malformaciones, cardiopatías)Desmayos durante el ejercicio, palpitaciones, dolor de pecho, falta de aire, antecedentes familiares de muerte súbita.
Alteraciones neurológicas (como algunas crisis epilépticas)Movimientos anormales prolongados, confusión larga después del episodio, pérdida de control de esfínteres.
Problemas metabólicos (bajadas de azúcar, anemia grave)Fatiga crónica, palidez, dificultad para hacer ejercicio, antecedentes de diabetes o sangrados intensos.
Medicamentos o drogasDesmayos relacionados con el inicio de un fármaco nuevo, consumo de alcohol o sustancias ilegales que afectan el corazón o la presión.

3. Señales de aviso: lo que suele sentirse antes de desmayarse

En muchos casos, el cuerpo avisa unos segundos o minutos antes de perder la conciencia. Reconocer estas señales permite actuar a tiempo y evitar el desmayo completo.

  • Mareo intenso o sensación de “cabeza hueca”.
  • Visión borrosa, oscura o aparición de “puntitos” o luces.
  • Debilidad súbita, sensación de que las piernas no sostienen.
  • Náuseas o malestar en el estómago.
  • Sensación de calor repentino o sudor frío.
  • Palidez, labios o piel muy blancos.
  • Zumbido en los oídos.
  • Sensación de que el corazón va muy rápido o muy lento.

Si la persona se sienta o se tumba en cuanto aparecen estos síntomas, muchas veces el episodio no progresa hacia un desmayo completo.

4. Qué hacer si alguien se desmaya: pasos básicos

Saber reaccionar con calma y de forma ordenada es fundamental. Estas indicaciones de primeros auxilios están basadas en recomendaciones generales de organismos sanitarios y pueden adaptarse según la situación.

4.1 Si ves que alguien está a punto de desmayarse

  • Pídale que se siente o se tumbe enseguida.
  • Si está sentado, anímale a bajar la cabeza entre las rodillas (si no hay dolor) para favorecer el riego cerebral.
  • Si se tumba, es preferible que lo haga boca arriba y, si es posible, con las piernas algo elevadas.
  • Afloja ropa apretada (corbatas, cinturones, bufandas).
  • Permanece a su lado, háblale con calma y observa si los síntomas mejoran.

4.2 Si la persona ya se ha desmayado

  • Comprueba si respira con normalidad y si responde cuando le hablas o le tocas suave.
  • Colócala tumbada boca arriba y eleva las piernas unos 20–30 cm, siempre que no sospeches lesión en cuello o columna.
  • Asegúrate de que tenga espacio para respirar: afloja ropa apretada, abre una ventana si el ambiente está cargado.
  • No le des comida ni bebida hasta que esté completamente despierta y alerta.
  • No la levantes de golpe cuando recupere la conciencia: es mejor que se quede tumbada unos 10–15 minutos y luego se siente antes de ponerse de pie.

En la mayoría de los casos leves, la persona se recupera por completo en poco tiempo y puede sentirse solo un poco cansada o confundida brevemente.

4.3 Cuándo llamar a emergencias de inmediato

  • El desmayo ocurre durante el ejercicio intenso (entrenamiento, partido, carrera).
  • Se acompaña de dolor en el pecho, dificultad para respirar o palpitaciones fuertes antes o después del episodio.
  • La persona no recupera la conciencia en 1–2 minutos o su respiración se ve anormal.
  • Presenta movimientos prolongados tipo convulsión o queda muy confundida por largo tiempo.
  • Hay signos de traumatismo importante (golpe en la cabeza, caída desde altura, sangrado abundante).
  • Existe antecedente de cardiopatía conocida o muerte súbita en la familia en edad joven.
  • El episodio se da tras una picadura, comida o medicamento, sospechando reacción alérgica grave.

5. ¿Cuándo conviene consultar al médico?

Aunque la mayoría de los desmayos en adolescentes no son peligrosos, es recomendable hablar con un profesional de la salud ante:

  • Primer episodio de desmayo, especialmente si no queda clara la causa.
  • Varios desmayos repetidos en poco tiempo.
  • Desmayos que se producen sin ninguna señal de aviso.
  • Aparición de otros síntomas persistentes: cansancio extremo, palidez continua, falta de aire, pérdida de peso.

El médico realizará preguntas detalladas sobre lo ocurrido, antecedentes personales y familiares, y un examen físico; en función de los hallazgos puede solicitar electrocardiograma, análisis de sangre u otras pruebas para descartar causas cardíacas, neurológicas o metabólicas.[10]

6. Cómo reducir el riesgo de desmayarse

En muchos adolescentes, los desmayos se pueden prevenir o disminuir siguiendo ciertas pautas de estilo de vida y aprendiendo a reaccionar ante los primeros síntomas.

6.1 Cuidar la hidratación y la alimentación

  • Beber agua de forma regular a lo largo del día, aumentando la cantidad en días de calor o durante el ejercicio.
  • No saltarse comidas principales; incluir desayuno con algo de proteína y carbohidratos.
  • Comentar con el médico si es conveniente aumentar moderadamente la sal en la dieta (solo bajo indicación profesional).
  • Evitar el exceso de bebidas con cafeína, que pueden favorecer la deshidratación.

6.2 Manejar los cambios de posición y las situaciones de riesgo

  • Evitar levantarse de golpe de la cama o el sofá: sentarse primero, esperar unos segundos y luego ponerse de pie.
  • Si se debe estar de pie mucho rato, mover ligeramente las piernas, contraer los músculos de las pantorrillas o caminar un poco para activar la circulación.
  • Procurar no permanecer en lugares muy calurosos y abarrotados durante tiempos prolongados.
  • Tomar descansos, beber agua y refrescarse en actividades físicas intensas.

6.3 Reconocer las señales de alarma tempranas

  • Sentarse o tumbarse de inmediato, aunque parezca incómodo en público.
  • Elevar las piernas si es posible.
  • Informar a un adulto, profesor, entrenador o compañero de lo que se está sintiendo.

6.4 Cuidar el descanso y la salud general

  • Respetar horarios de sueño: la falta de descanso puede favorecer mareos y cansancio.
  • Comentar con un profesional si hay síntomas de ansiedad intensa, ataques de pánico, trastornos alimentarios u otros problemas emocionales que pueden influir en los desmayos.
  • Evitar el consumo de alcohol y drogas, que alteran la presión y el ritmo cardiaco.

7. Vivir con tendencia a los desmayos: consejos para adolescentes

  • Hablar abiertamente con padres, cuidadores y médicos sobre lo que se siente antes, durante y después de los episodios.
  • Comentar con entrenadores o profesores de educación física si existe antecedente de desmayos, especialmente durante el ejercicio.
  • Llevar siempre una botella de agua y pequeños snacks para prevenir bajadas de presión o de glucosa (si el médico lo recomienda).
  • Aprender a identificar disparadores personales (calor, estrés, ver sangre, llevar mucho tiempo sin comer) y planear estrategias para manejarlos.
  • En algunos casos, el profesional de salud puede enseñar maniobras físicas (como tensar los músculos de las piernas y los brazos) al notar síntomas, para ayudar a elevar la presión arterial.

Preguntas frecuentes (FAQs) sobre desmayos en adolescentes

¿Un desmayo siempre es peligroso?

No. En la mayoría de los adolescentes, los desmayos son episodios vasovagales o por deshidratación, que suelen ser benignos. Sin embargo, siempre es recomendable comentar el episodio con un profesional de salud, sobre todo si se repite o hay síntomas de alarma.

¿Es normal desmayarse durante el ejercicio?

No se considera normal. Un desmayo que aparece haciendo deporte o inmediatamente después del esfuerzo puede estar relacionado con problemas cardíacos y requiere valoración médica urgente.

¿Se puede confundir un desmayo con una crisis epiléptica?

Algunas personas pueden tener movimientos breves durante un síncope, pero suelen ser de corta duración y la recuperación es rápida. En una crisis epiléptica, los movimientos son más prolongados y la persona queda más confundida. Solo un médico, a veces con estudios adicionales, puede distinguirlos con certeza.

¿Qué estudios pueden pedir si me desmayo a menudo?

Dependiendo de la historia clínica, el médico puede solicitar un electrocardiograma, análisis de sangre (por ejemplo, para anemia o problemas metabólicos) y, si es necesario, otras pruebas cardiológicas o neurológicas especializadas.[10]

¿Los desmayos vasovagales desaparecen con el tiempo?

En muchas personas, la frecuencia de estos episodios disminuye con los años, al madurar el sistema cardiovascular y aprender a evitar desencadenantes. Aun así, es importante mantener las medidas preventivas y acudir al médico si los episodios cambian o se hacen más frecuentes.

References

  1. Fainting in Children and Adolescents — Mass General for Children. 2021-03-22. https://www.massgeneral.org/children/syncope/fainting-in-children-and-adolescents
  2. Fainting (Syncope) — Cincinnati Children’s Hospital Medical Center. 2022-05-18 (updated). https://www.cincinnatichildrens.org/health/f/fainting
  3. Fainting (Syncope) in Children — Children’s Hospital of Philadelphia. 2021-09-01 (updated). https://www.chop.edu/conditions-diseases/fainting-syncope-in-children
  4. Dizziness and Fainting in Children and Teens — HealthyChildren.org (American Academy of Pediatrics). 2023-06-05 (updated). https://www.healthychildren.org/English/health-issues/conditions/head-neck-nervous-system/Pages/Dizziness-and-Fainting-Spells.aspx
  5. Syncope (Fainting) — MedlinePlus (U.S. National Library of Medicine). 2023-02-13 (updated). https://medlineplus.gov/fainting.html
  6. Syncope in Children — Cedars-Sinai. 2020-08-10. https://www.cedars-sinai.org/health-library/diseases-and-conditions—pediatrics/s/syncope-in-children.html

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Written by

Sneha Tete

Sneha writes about relationships, family life and emotional well-being for ParentingSphere. She has a background in applied linguistics and relationship coaching, and has self-published a novella on adolescent mental health.

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